La primera vez que se esquió en la provincia de Teruel era el año 1919 y el escenario escogido fue el pico de Javalambre. Entonces no había ningún tipo de remonte y mucho menos telesillas desembragables como el que se ha instalado ahora, pero sí mucho interés por practicar el deporte blanco. Los miembros de la clase media-alta turolense estaban conectada con las grandes ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Valencia, donde conocieron el mundo del esquí y luego acudieron a practicarlo a su tierra, en la que abundaba la nieve. Estos datos históricos han sido recogidos en un libro editado por Prames que fue presentado ayer en Javalambre. En él se escribe la historia de La nieve de Teruel, que es el título de la obra, a partir de imágenes, documentos y testimonios de sus protagonistas.
La publicación despertará la nostalgia de más de uno porque en ella se incluyen fotos de las diversas fases por las que han pasado las estaciones turolenses. “Es un repaso cronológico desde los primeros balbuceos hasta hoy”, indicó el autor, Alberto Martínez Embid.
Para realizarlo, ha contado con la ayuda de una treintena de colaboradores, entre los que él mismo destaca a Adrián Martínez, Salvador Galve o Ángel Tebar: “Me han llevado de la mano”, aseveró.
Uno de los datos que sorprenderá más a los lectores es que en Camarena de la Sierra ya hubo remontes antes de que la Diputación de Teruel abriera la estación de Javalambre. Por otra parte, en la década de los 30 se esquiaba, además de en la zona alta del circo de Javalambre, en el sector del Caimodorro –en la Sierra de Albarracín– para el que hay desde hace años un proyecto de creación de una estación de esquí.
Valdelinares no fue un foco de atracción invernal hasta los 70 aunque, a diferencia de la estación de Javalambre, la de la sierra de Gúdar continuó desde entonces creciendo hasta convertirse en lo que es hoy.
Modesto Pascau, gerente de Prames, la empresa encargada de la edición del libro, resaltó la importancia que tiene la obra porque “representa a la gente que ha luchado porque Teruel tuviera un desarrollo en el mundo alpino.